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Breve Historia

Era el siglo XV cuando el Patriarca de Constantinopla, junto con ilustres griegos huyendo de los turcos y cismáticos, llegó a Roma entregando el cuadro de la Virgen y otras reliquias al Sumo Pontífice Eugenio IV en agradecimiento por haberle hecho Cardenal. Según la tradición este cuadro fue pintado por San Lucas. En esta época del siglo XV era sabido los apuros a que se veían sometidos los erarios reales por la política de expansión en el Mediterráneo que ejerció la corona de Aragón. En tal situación, D. Ximen Pérez Roiz de Corella, consejero íntimo y destacado capitán del Rey Alfonso V, compró a su Monarca la Baronía de Concentaina por un costo de 80.000 florines de oro, otorgándose la escritura de compra-venta en 28 de agosto en Torre Octavio (Nápoles).

Durante su Pontificado, Eugenio IV pidió ayuda a Alfonso V para defender sus estados de la invasión que padecían y el Monarca envió a su capitán Pérez de Corella que recuperó para el Papa sus posesiones. Fallecido éste, su sustituto Nicolás V recompensó al capitán valenciano, entre muchas otras joyas, con esta tabla pintada de la Virgen María bajo el título de Inmaculada Concepción, la cual llevó a su condado de Concentaina.

Fallecido D. Ximen sustituyéndole en el condado D. Rodrigo y el 19 de abril de 1520, celebrando misa en la capilla del Alcázar el sacerdote Onofre Satorre, reparó que la imagen de la Virgen derramaba lágrimas de sangre. Acabada la ceremonia se alertó a la población que pudo contemplar el milagroso suceso del que se levantó acta por el notario contestano de la época D. Luís Juan Alzamora.

Desde entonces la imagen se venera como Virgen del Milagro.

En los archivos de la Villa se encuentran muchas informaciones jurídicas de los milagros que hizo Dios con cuantos invocaron a su Madre bajo este título. Entre ellos pueden citarse la salvación de seis niños sepultados en el derrumbamiento de un muro, la niña que revivió tras estar veinticuatro horas sumergida en el agua, los cinco obreros que salieron ilesos tras precipitarse en una profunda zanja, la religiosa caída en un pozo y recuperada con vida...

Hoy su devoción está fervorosamente arraigada en Concentaina extendiéndose por nuestra geografía. 

La historia cuenta el crecimiento y desarrollo de esta devoción. Retazos de tal historia se encuentran en la Germania de Valencia, en las Casas de Corella y Santisteban, en el traslado de las monjas capuchinas de Granada a Cocentaina para la fundación del Convento de Nuestra señora del Milagro, en las prodigiosas intervenciones atribuidas a la milagrosa imagen en Alcoy, Rafelbuñol, Relleu, Madrid, Arganda, Toledo. Pero sobre todo en el amor y devoción que tienen los hijos de Cocentaina a “su” Virgen del Milagro.

Ellos no salen de su patria chica sin prevenirse de pintura, relicario, estampa, con la efigie de su Patrona. Y en Valencia dejaron su impronta cuando la colonia contestana y sacerdotes oriundos  residentes de Valencia, solicitaron y consiguieron del Arzobispado, que una de las nuevas parroquias que se iban a crear como consecuencia del crecimiento de la ciudad, llevase el titulo de Nuestra Señora del Milagro (1974), en la que se venera y se quiere a esa Madre que San Lucas nos dejara retratada en una sencilla tabla.

 

 
Nuestra Señora del Milagro - San Maximiliano María Kolbe